12.30.07
Fraternidad
En la actualidad, compartimos hogar todas las culturas, en mi barrio hay gente del Magrb, del centro de África, de todo el continente sudameriano, de China, de casi toda Europa (Francia, Polonia, Rumanía, Rusia, Italia). En mi trabajo tengo que hablar con Ingleses, Sudafricanos, Suecos…), me basta dar un paseo por el centro de la ciudad para ver turistas japoneses, alemanes, americanos, argentinos.
Estamos todos unidos en una comunidad global, y estamos perdiendo la oportunidad de aprender todo lo que tenemos que enseñarnos unos a otros, muchas veces por avariia, otras por odio, las más, por miedo.
Comienza un nuevo año, y si algo he de pedir, es un mundo en paz que nos permita disfrutar de todas las culturas, y de todo lo que cada persona tiene que ofrecer a un mundo tan rico, variado y maravilloso como éste.
Os dejo unas imagenes para que veáis la belleza del mundo. Entre todos, deberíamos consegir que el mundo siempre fuese bello, rico y hermoso, y erradicar el hambre, las enfermedades y las carencias en todos los países.
12.26.07
Telenaranja
Dentro de las posibilidades que nos da Internet a los consumidores y pequeños productores está el ponernos en contacto unos con otros sin la presencia de muchos intermediarios.
Un caso conocido es Telenaranja.
En Telenaranja podrás comprar frutas que te servirán en casa en 48 horas, especialemente escojidas y a buen precio.
Una idea: comprar grandes cantidades entre varios vecinos o amigos para bajar el precio de la fruta.
12.23.07
Ha muerto la esperanza
Ha muerto la esperanza
En épocas grises y oscuras se alzan los héroes que salvan a la Humanidad o a sus comunidades de los peligros que las acechan.
Desde tiempos inmemoriales, siempre hemos contado con un portador de luz que ha marcado nuestro camino para salir de la oscuridad. Siempre ha habido alguien que ha conseguido alcanzar la gloria sacándonos del pozo donde muchas veces nos habíamos metido nosotros.
Pero en esta época gris y oscura me temo que no habrá héroes.
Los han matado a todos, y además se han asegurado de que no haya nadie que pueda sustituirles.
No tenemos los medios, el empuje, la cultura, la voluntad, el conocimiento o la inteligencia suficientes para llegar a ser héroes.
Los genios de hoy están todos empleados en hacer ganar más dinero a las empresas o entregados a ganarlo ellos mismos.
El otro día comprendí lo inútil de la lucha.
¿Por qué? Por leer un cómic.
Desde niño me fascinó un personaje, el Capitán América. El Capi.
El Capi era todo lo que un niño con ideales quería ser, valiente, entregado al bien común, al bien de los demás, sacrificado, bueno, luchador.
Él representaba todos los valores de un mundo ideal, más allá de la bandera que llevaba en el pecho, y que algunos hemos aprendido a mirar con suspicacia.
El Capitán América defendía los valores humanos, la libertad, la verdad, los derechos inalienables, la igualdad. Entregaba su vida por hacer de estos derechos algo extendido en el mundo.
Unos valores que van en contraposición al mundo que estamos haciendo hoy día, y que los guionistas de la editorial han comprendido que estaban fuera de lugar, no por no ser necesarios, sino porque ya no son escuchados.
Nos hemos convertido, y hemos convertido a nuestros niños en unos cínicos egoístas, que nos amargamos cuando algo nos sale mal, por pequeño que sea, y que pensamos que el mundo gira a nuestro alrededor.
Todos, o casi todos sin grandes excepciones, vivimos en un mundo en el que lo primordial es el consumo, el dinero y los sentimientos y sensaciones propios, ignorando los de los demás.
Hemos hecho un mundo, nos hemos hecho a nosotros mimos, incapaces de escuchar el mensaje del Capi. Nos parecía algo fuera de sentido en un mundo cruel, y cada día con menos esperanza. Acuciados por problemas que muchas veces nos han impuesto, y otras nos hemos ganado por nosotros mismos, ignorábamos las palabras que nos llamaban a actuar y defender la verdad, la justicia y la libertad de todos los pueblos.
El cambio climático, la falta de respeto hacia los demás, los pésimos sistemas educativos, las subidas de los precios, la destrucción de la biodiversidad, el problema inmobiliario, todo ello ha servido para mantenernos alejados de la realidad, inmersos en ese mundo ficticio que queremos llamar nuestras vidas, y sin prestar atención a las causas de eso problemas. Sólo intentando que no nos afecten.
Una persona muy inteligente me dijo hace unos meses, “nuestros padres y nosotros hemos tenido la suerte de vivir hasta ahora en un mundo casi perfecto, pero a partir d ahora, todo se va a acabar y va a ir de mal en peor”
Han bastado unos meses para darle la razón.
No contamos con generaciones que se preocupen, o si lo hacen, que estén preparados para cambiar el mundo. O no quieren, o no son capaces. No tenemos tiempo o recursos para hacer lo que se debería hacer para salir de esta trampa económica y política en la que nos han metido.
Los problemas son muchos, y el número de posibles héroes se reduce cada día, acuciados por sus problemas, e insensibles ya a las palabras que otros héroes han enarbolado alguna vez.
El Capitán América es un ejemplo. Sólo uno, pero quizás el más llamativo.
Porque está muerto.
Sus guionistas se dieron cuenta de que su mensaje ya no era escuchado.
En un mundo rodeado por el terrorismo y por la globalización salvaje ya nadie podía escuchar sus palabras, ni contemplar sus acciones como un intento de mejorar la vida de los demás.
Sólo se veía una lucha perdida.
Así que replantearon la situación. Siguiendo los pasos de la realidad, idearon un cambio en el mundo de ficción en el que habitaba, y llevaron los sucesos de los últimos años a ese mundo.
Los héroes debían ser controlados por el gobierno, como nuestros ciudadanos. Todos somos sospechosos hasta que se demuestre nuestra inocencia. Algunos, somos culpables sin haber hecho nada.
Lo que importa es la seguridad, su seguridad, no la nuestra, y su dinero.
Y los guionistas sabían que ante esto sólo había una salida. El Capitán América debía morir.
Debía morir porque ya no era escuchado, porque para hacer oír su voz, debíamos notar su ausencia. Muriendo, estando ausente para siempre, quizás algunos escucharían las palabras que dijo en vida, y quizás cambiasen las cosas.
Es pronto para decirlo, pero lo dudo.
El Capi ha muerto, y con él el tiempo de los héroes.
Los que soñábamos con hacer un mundo mejor seguiremos en nuestra lucha perdida contra toda esperanza, intentando retrasar la debacle. Al final, tendremos que centrar esfuerzos en salvar a los nuestros, y abandonaremos a todos los demás.
A menos que sí que haya alguien que escuche el mensaje que el capitán América transmitía. Que escuche su silencio y en su silencio encuentre las palabras que iluminaron a mi generación.
Palabras que hablaban de entrega, de éxitos, de la recompensa de cumplir con lo que el mundo esperaba de nosotros, de llevar la libertad a quienes nos rodean, de proporcionar esperanzas a todo el mundo, de luchar contra los males de la Tierra.
Palabras que hablaban de no vender los principios personales a cambio de un mejor salario, que nos susurraban al oído canciones de absoluta libertad y de absoluta responsabilidad.
El tiempo de los héroes ya pasó.
Sólo nos queda el tiempo de los políticos y los especuladores.
Voy a seguir con la predicción de esa amiga mía.
No sólo viviremos cada vez peor, sino que no habrá suelo para ese empeoramiento. La luz, la comida, el agua se convertirán en bienes escasos que habremos derrochado, y poco a poco la mayoría de la Humanidad da pasos atrás en el bienestar social, mientras unos pocos mantienen sus privilegios.
Trabajaremos más y en peores condiciones, por menos dinero, y lo que compremos nos costará mucho más. Pero no podremos salir de ese círculo, porque habremos tirado nuestra vida en diversiones y entretenimientos que nada nos han aportado. No habremos aprendido nada, y por primera vez, nuestros hijos sabrán menos que nosotros por nuestra culpa.
Serán la primera generación en la historia que vivirá por que sus padres, excepto quizás a aquellas azotadas por las guerras, la Peste y la enfermedad. Y lo peor, es que sus hijos, y los hijos de sus hijos vivirán peor que ellos.
Arrinconados por la tecnología que les quitará sus trabajos, por su falta de capacidad de superación y trabajo, por la falta de medios por nuestro despilfarro y nuestra falta de inversión, por la ausencia de fuentes de energía, por la contaminación creciente…
Los héroes de antaño lucharon contra esta oscuridad, pero el mal se impuso. Han ganado.
Lo que no significa que vayamos a rendirnos. Pero sabemos que hemos perdido, y que nadie tomará el relevo para arrancar una victoria de las fauces de la oscuridad.
12.18.07
La fuerza de la tercera Edad
El Proyecto “Todavía puedes” consiste en ayudar a las personas de la tercera edad a realizar trabajos productivos para sus comunidades.
Así, frente a quienes promulgan un alargamiento de la vida laboral hasta los 70 años, nosotros creemos que a partir de la edad de jubilación actual, las personas deberían poder elegir dedicarse a hacer lo que les gusta. Disfrutar de la vida, trabajar en aquello que siempre te gustó, o mantenerte activo realizando tareas para ayudar a quienes te rodean y forman parte de tu comunidad.
Lamentablemente, muchas veces estos deseos son impedidos por la falta de dinero o medios para realizarlos.
Así, este proyecto pretende dotar a los barrios de instrumentos y herramientas para uqe las personas jubiladas (y las que no) puedan crear riqueza para ellos mismos, sus familias y sus vecinos a través del trabajo voluntario.
De esta forma, mucha gente ýa jubilada podría realizar tareas beneficiosas y reconocidas por los ciudadanos, al tiempo que mantienen un sano nivel de actividad.
Se nos ocurren numerosas tareas que realizar, muchas de ellas necesarias por la dejadez y abandono de los ayuntamientos y las empresas (ya llegará la hora de pasarle cuentas a aquellos que hayan hecho dejadez de funciones) y otras impresccindibles por desgaste natural: talleres de pintura, exposiciones, embellecimiento de jardines y parques…lo que cada uno pueda y quiera aportar.
12.17.07
Intermediarios, pequeño comercio y nuestro pan
No me sirven las excusas.
Ni las excusas de las administraciones, ni la de los grandes almacenes, ni la de los intermediarios y distribuidores, ni las de los ayuntamientos, ni siquiera la de los sindicatos.
El precio de los alimentos no sube por el biodiesel.
No os dejéis engañar. Los precios suben por la usura de los distribuidores (como prueba que cada vez pagan menos a los productores), y por la dejadez de las autoridades que NO están haciendo su trabajo de control.
Por otro lado, cada día cierran más pequeños comercios, otorgando más y más poder a los grandes almacenes, que a su vez controlan a las compañías de distribución. En lugar de apoyar al pequeño comercio con acciones eficaces, los ayuntamientos ofrecen buenas palabras mientras firmas la apertura de más y más centros.
La historia política de siempre, te acaricio el lomo, mientras te la meto doblada.
Al final, quienes pagaremos seremos todos, que veremos subir los precios, bajar los salarios y destruir empleo, sin que, al final, podamos hacer nada para evitar tanto desmán ni tanta corrupción.
O hacemos algo ahora, o mañana quizás sea demasiado tarde. Nos va en ello el pan.
12.13.07
Precaria distribución de la riqueza
Esta mañana escuchaba el programa “Capital” y en la sección La Firma ha hablado un catedrático de la universidad de comillas (siento no recordar el nombre).
Esta persona señalaba la escasa distribución de la riqueza que ha habido en los últimos años.
A pesar del enorme crecimiento económico las rentas han descendido debido a la acaparación de las empresas y el Estado.
Después, salen con la noticia de que el hoy la UE ratifica el nuevo tratado “constitucional”, un remedo de Constitución que en la mayoría de los países no se ratificará por el Pueblo.
Conociendo las ansias de las grandes empresas de dotar a europa de un modelo social favorable para ellas al estilo del norteamericano, entiendo sus prisas y su secreto.
Ante esto, ¿qué le queda al ciudadano de a pie?
Pues dotarse de los medios de creación de riqueza propia, trabajar para uno mismo, para sus seres queridos y sus conciudadanos en los ratos libres que nos vayan dejando, hasta que podamos ponerlas en su lugar.
12.12.07
Prosumismo, una breve reseña
Siempre, o casi siempre, mejor dicho desde que estudiaba en la universidad, he admirado a Alvin Toffler (y su mujer Heidi). Este escritor, sociólogo, economista sin título, pero sobre todo futurólogo, da sopas con hondas a especialistas de todas las áreas por su presciente clarividencia y su visión nítida y anticipadora de por qué derroteros va a ir el destino de nuestra sociedad.
Desde que escribió el Shock del futuro, y La Tercera Ola, es admirado por muchos, como precursor del pensamiento del cambio. Otros muchos gurús le han seguido Tom Peters, Guy Kawasaky, Gary Hamel. Pero sin duda, el fue el primero y el mejor.
Ahora llega un nuevo libro suyo, La Revolución de la riqueza, que habla de nuevos paradigmas socioeconómicos, de nuevas tecnologías, de una nueva forma de trabajo y de onsumir, el prosumismo, y profundiza en los fundamentos del término que él acuñó, La Tercera Ola, en cuyos inicios que nos hayamos inmersos.
Derechas e izquierdas, liberales y socialdemócratas han intentado acercar su discurso a las percepciones de Toffler, tanto en el ámbito empresarial como político.
Feroz crítico de los representantes del “anticambio”, Toffler no puede ni debe ser enclavado en una ideología particular, a mi modo de ver, pues representa una fuente ideológica única en si mismo.
En su último libro, habla de un concepto como el prosumismo, que es la riqueza que se genera al margen de los movimientos económicos medibles.
El cuidado de los enfermos, las aficiones de las personas, el conocimiento masivo que cada día los ciudadanos vuelcan en Internet, la evolución y el cambio que éstos traen de la mano. Todos ellos ejemplos de una economía que se superpone y que se va imponiendo a la economía de PIB´s, porcentajes de incremento de beneficios, ratios de ventas y rentabilidades.
Ideas muy interesantes que me han dado que pensar, y gracias a las que he reforzado algunas de mis ideas sobre el futuro que nos espera.
En un mundo donde la riqueza puede crecer exponencialmente, y nuestro acceso a ella también, ideas como el nacionalismo centralista, o la acumulación de bienes materiales, verán como su significado queda relegado a un segundo plano ante la avalancha de cambios que interconectará a los ciudadanos del mundo, y nos convertirá a todos en nuestra propia patria y en patria de los demás.
Veremos cómo poco a poco, la riqueza generada irá calando, haciendo que instituciones arcaicas (estatales o privadas) vayan perdiendo su influencia y su lugar, hasta llegar a un punto de no retorno en el que el dinero y la riqueza no serán lo que marque el destino de la Humanidad, sino algo accesorio de puro abundante. En el que los ciudadanos verán cómo las empresas y los Estados adquieren más poder sobre ellos, para de repente, colapsarse ante los nuevos paradigmas que ellos mismos han creado, y dar paso a un sistema en el que no habrá líderes ni jefes, y donde el único valor será el de las emociones, los sentimientos y la exploración del mundo y el cosmos. Pero me estoy adelantando mucho.
Uno de mis primeros artículos, en este lugar privilegiado en el que somos más quienes lanzamos ideas renovadoras, trató sobre mi concepto del sector público. En este artículo, fuertemente criticado por quienes no entienden la riqueza sino como algo que pueden poseer, usar a su antojo, destruir o vender, decía que me consideraba uno entre muchos millones de accionistas del Estado.
Que cada uno de nosotros tiene el deber, y cada día más la necesidad, de conservar los bienes y la funcionalidad del mismo.
Aplicando a esta idea el concepto de prosumismo, cada uno de nosotros puede, de forma libre, enriquecer el mundo que nos rodea. Aumentar la riqueza colectiva en nuestras ciudades, en nuestros pueblos.
¿Ejemplos de ello? Muchos, mantener la calles limpias no ensuciando, reciclar, conservar el mobiliario urbano, pero también crear asociaciones culturales, cursos de cualquier tipo con los que llevar nuestras aficiones a un nuevo nivel, crear contenidos gratuitos para Internet.
Demostrar, en definitiva, que no sólo el dinero mueve a los ciudadanos del mundo. Que, en un mundo donde todo cambia, donde todas las instituciones pierden parte de su importancia, y muchas de ellas, antes referentes, están evolucionando, como la familia, la religión, la universidad. Demostrar que en un mundo así, los representantes del inmovilismo no van a lograr impedir que el pueblo, que la gente, que cada individuo, cada persona, alcance su máximo potencial.
Por el bien de la Humanidad, porque todos nos necesitamos, unos a otros. Necesitamos nuestro potencial, nuestros conocimientos, nuestro apoyo mutuo y nuestra solidaridad.
Ante el todo vale para triunfar, el sólo importo yo y lo que siento, la izquierda y el pueblo debe alzar una voz que diga claramente que no. Que no queremos doblegarnos ante quienes nos consideran meros organismos trabajadores-consumidores, ante quienes nos quieren reducir a un número, a un DNI.
Ese es el reto de la izquierda contemporánea. Demostrar que es capaz de crear riqueza, y que esto no significa anular la individualidad del ciudadano. Sino todo lo contrario. El pensamiento de izquierda debe encontrar el camino que permita que cada uno de nosotros pasemos de ser meros trabajadores a productores de riqueza, que pasemos de ser consumidores aborregados a ser individuos realizados, que valoren las experiencias, pero también su capacidad de crear.
En definitiva, que cada uno de nosotros pueda hacer lo que quiera para contribuir a la solidaridad y al bienestar común, y al tiempo, disfrutar de un Estado del Bienestar creado entre todos, cuidado por el Estado y alimentado por la creatividad y los valores de cada uno de los ciudadanos.
Prosumismo
Un término interesante, y uno de los pilares de esta iniciativa.
Para quienes quieran ir conociéndolo, les recomiendo el libro, La Revolución de la riqueza, de Alvin y Heidi Toffler.
Veré si puedo poner un resumen del libro.
12.06.07
Objetivos
Nuestro objetivo final es conseguir lo que tanto tiempo se ha predicado desde los atriles políticos y los sillones de los consejos de dirección: garantizar los derechos básicos de todos los seres humanos.
Queremos garantizar una vivienda digan para todos de forma gratuita, alimentos, agua y salud universales. En resumen, que nadie tenga que aceptar un trabajo que no le guste o denigrante para vivir.
Curiosamente, la forma de lograrlo es rabajando más. Pero como nosotros decidamos, cuando nosotros decidamos y en lo que nos guste.
Si logramos alcazar la masa crítica necesaria, pondremos en marcha los acontecimientos necesarios para hacer cambiar todo el sistema. Piénsalo bien, en poco tiempo no necesitarás tranajar para vivir, para pagar tu casa, la luz o la comida. La cobertura sanitaria podría ser universal, y todas tus necesidades básicas y las de todo el mundo estarían cubiertas.
Trabajarías sólo en lo que te gustase, o en lo que te permitiese pagar otros bienes menos impresindibles, como viajes, casas más lujosas, coches, etc. Trabajarías porque quieres, o porque te gusta tu trabajo, y a cambio recibirías dinero para comprar todo eso que compras hoy día. Nada cambia, excepto el hecho de que si no quieres, no tienes que hacerlo.
Un objetivo tan amplio y tan ambicioso podría estar fuera de alcance de cualquier persona, pero no de un grupo amplio de nosotros.
Cuanto más amplio sea nuestro grupo, más pronto lo alcanzaremos.
Y por ello hemos lanzado esta iniciativa, “Creación de riqueza”. Para aumtar la riqueza libre de la que todos podemos disponer, y eliminar las necesidades básicas no cubiertas.
Únete a ella, y comienza tu lucha por la libertad. El objetivo nunca fue tan claro.













